La comunidad de manera operativa se define como un territorio habitado por una población, que cuenta –o no- con determinados recursos y que expresa –o no- determinadas demandas (Marchioni, 2013). Por tanto, de cara a realizar una intervención comunitaria deben tenerse en cuenta estos cuatro elementos y las interrelaciones entre los mismos:
El territorio.
La población/ciudadanía.
Los recursos:
– Técnicos (profesionales técnicos que intervienen en el territorio, públicos y privados).
– Propiamente comunitarios (grupos formales –asociaciones- e informales de la población. A veces un grupo informal es más activo y real que uno formal).
Las demandas/necesidades/potencialidades existentes.
Trabajo intersectorial de los diferentes agentes locales de salud: aportando recursos, influyendo cada uno en las condiciones de salud, haciéndolo de forma organizada y coordinada y con objetivos comunes de salud.